ay Castro.
TRÁFICO AÉREO, AEROPUERTO.-LAS AMÉRICAS Un ambiente de temor y de intranquilidad se apoderado del personal de la Dirección General de Aduanas que labora en la terminal de carga del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) debido a que durante una reunión convocada encabezada por el nuevo administrador del organismo, Gadiel Polanco Peguero, cuya actitud fue calificada por los empleados como politiqueara e improcedentes por parte del funcionario
Durante el encuentro, según relataron varios empleados que pidieron el anonimato por temor a represalias, el funcionario llamó a los presentes a levantar las manos para identificarse aquellos que pertenecían al Partido Revolucionario Moderno (PRM), organización oficialista que gobierna el país.
El gesto, considerado por muchos como una abierta injerencia político-partidaria en una institución técnica y recaudadora del Estado, generó un inmediato clima de malestar entre el personal.
El nuevo administrador, quien anteriormente se desempeñaba como encargado de la colecturía de Aduanas en San Pedro de Macorís, es reconocido públicamente como un dirigente político vinculado al partido oficial, lo que ha incrementado las preocupaciones internas sobre la posible politización de la dependencia.
Empleados consultados calificaron como “insólito y preocupante” que en una institución clave para la recaudación fiscal y el control del comercio exterior, conformada por técnicos y profesionales especializados en materia aduanal, se intente condicionar el clima laboral en función de afinidades políticas.
“En Aduanas se trabaja por capacidad, experiencia y formación técnica, no por colores partidarios”, expresó uno de los colaboradores, quien advirtió que este tipo de prácticas afecta la institucionalidad, erosiona la moral del personal y pone en riesgo la estabilidad operativa de una entidad estratégica para el Estado dominicano.
Asimismo, los denunciantes señalaron que, tras la llegada del nuevo administrador han comenzado a circular rumores sobre posibles cancelaciones de empleados con años de servicio en la institución, lo que ha incrementado el ambiente de incertidumbre y tensión entre el personal, muchos de los cuales han construido una carrera basada en méritos y conocimientos técnicos.
Para los trabajadores, la introducción de criterios políticos en la gestión aduanera no solo resulta contraria a los principios de profesionalidad y neutralidad del servicio público, sino que también puede causar un daño profundo a la credibilidad y eficiencia de una de las principales instituciones recaudadoras del Estado.
Hasta el momento, las autoridades superiores de la Dirección General de Aduanas no han ofrecido una explicación oficial sobre lo ocurrido, mientras el personal afectado exige respeto a la institucionalidad, a la carrera administrativa y al derecho de trabajar sin presiones ni señalamientos políticos.

