Compartir
El Portavoz Autor
Periódico digital de la República Dominicana.

20 DE JULIO 2926

Recorrió con la mirada las gradas y fue saludando a cada jugador español que se acercó a despedirle. Pese a quedarse sin el segundo título mundial, Leo Messi quiso guardar para sí sus últimos instantes en un Mundial. No hubo lágrimas, sino el deseo de recordar cada momento, de levantar el ánimo de esa generación de jugadores que le acompañó en su adiós.

Con menos brillo del esperado después de haber sido protagonista durante muchas semanas, Leo Messi puso fin a 20 años de citas con el torneo más grande, el que le obsesionó durante más de tres lustros. Cada cuatro años, el 24 de junio, soplaba velas y pedía el mismo deseo que finalmente se cumplió en Qatar.

Por eso, el 10 se ha sentido liberado en el Mundial norteamericano, en el que ha dejado sus mejores números, que finalmente no le han alcanzado para ganar la Bota de Oro, ni ser el máximo artillero histórico por el hambre insaciable de Kylian Mbappé, al que los números le dan consuelo, tras ser criticado por su juego contra España.

El mejor Messi ha aparecido cuando dejó de ser un jugador atormentado, criticado en su propio país, que no entendía cómo no lograba trasladar a la selección los éxitos cosechados, sobre todo, en el Barcelona.

Messí penó durante cuatro Mundiales, con todo tipo de plantillas; la anterior a su generación (Riquelme, Verón, Sorín…), o la suya (Agüero, Mascherano, Di María) y con todo tipo de técnicos, tácticistas (Sampaoli) o leyendas (Maradona).

Hasta que llegó Lionel Scaloni y le rodeó de un grupo de jugadores dispuestos a dejarse la vida por su capitán, un equipo de pretorianos, que no solo admiraban al jugador, sino que se sintieron representados por la persona.

Con esa premisa conquistaron la copa en Qatar y se rebelaron ante situaciones límite en el torneo de 2026. Argentina estuvo varias veces eliminada y fue rescatada por el convencimiento de una plantilla que no estaba dispuesta a que el 10 jugase su último partido antes de tiempo.

Así ha llegado a una final, en la que tuvo una despedida que no estuvo acorde con su trayectoria. Superada Argentina en todo momento, la Albiceleste cayó en la prórroga. Para cuando apareció el capitán, la campeona ya no tenía gasolina. Messi se va triste, pero deja un legado difícil de superar; más Mundiales, más minutos, más partidos…la obra de un jugador inigualable.

Agencia EFE

info@efeamerica.com

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad